Publicado mi libro: Mochilero de provincias. De Europa a Asia.

Después de muchas versWEB portada-mochileroiones y dolores de cabeza para entender cómo funcionaba el createspace de Amazon, he logrado publicar mi relato de la aventura que comenzó este blog.

De esto hace ya mas de año, en concreto el 30 de septiembre del 2013. Decidí coger la mochila e irme por Europa haciendo autoestop y durmiendo en casas ajenas gracias al couchsurfing. Desde Donosti hasta Estambul. Un mes en Turquía y cogí un avión que me llevó a Nepal. Despues vino India y el sureste asiático. Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya.

Una aventura de siete meses reducida en estas páginas. Como el sistema de publicación tiene diferentes criterios si el libro está con fotos o sin ellas, he publicado las dos versiones para que sea apta a todos los bolsillos. Mis beneficios, a pesar de la diferencia de precios, no se diferencia (Amazon power).

Para comprar el libro (con FOTOS): aquí.

Para comprar el libro (SIN fotos): aquí.

También quiero recordar que mis microrelatos de Mi Manchester, los he publicado en papel, para los nostálgicos aquí.

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Mi Manchester en Amazon

Portada Mi Manchester

Mi recopilatorio de relatos escritos durante mi aventura en Manchester lo he publicado en Amazon. Por un euro se puede adquirir aquí.

Las aventuras que viví trabajando en un hotel, grabando bodas islámicas, mis largas jornadas de la agencia, el turno de noche en el supermercado o las anécdotas de mis amigos y fieles compañeros del día a día son la temática de este microuniverso mancuniano.

Además, si estás subscrito al programa Kidle unlimited, te saldría gratis. Parece ser que puedes descargarlo y leerlo en otros formatos, pero para ello lo tienes que convertir con otro programa. Lo pondré en otra web donde el acceso sea más fácil.

¡Si compráis un ejemplar, no os olvidéis de escribir algún comentario en Amazon!

Espero que lo disfrutéis.

Mi Manchester #54

Tras un año escribiendo mis anécdotas “cuelgo las botas” y transformaré el blog en algo más personal con mis trabajos, mis microrelatos y demás historias que me vayan surgiendo a nivel profesional, aquí o donde me depare la vida.

Me alegra haber conocido a gente que se ha puesto en contacto conmigo a través de mi blog y le ha servido para solventar dudas a la hora de emprender el viaje a Inglaterra. Mi Manchester ha sido una gran experiencia.

En tan solo un año, me he dado cuenta de que lo difícil no fue dar el paso a esta pequeña aventura, ni siquiera el hecho de buscar trabajo, si no que también lejos de tu país puedes encontrar una pequeña familia.

A ellos dedico mi último “Mi Manchester”, porque sé que tarde o temprano nos diremos adiós. Allá donde vayáis… que os vaya bonito.

Mi Manchester #53

Resumiendo… que llegué un veintiocho de febrero del dos mil once a Manchester con ganas de aprender inglés y buscarme la vida…. que en dos semanas tuve tres entrevistas de trabajo y me cogieron en un hotel para limpiar habitaciones… que al mes de estar con agujetas y dolores por todo el cuerpo conocí a Amir, un fotógrafo con ganas de abrir su negocio al vídeo… que en cinco meses trabajando de housekeeper lo dejé para ser “self employed” y trabajar con Amir… que pasé tres semanas de navidades en España disfrutando de los míos y recargando pilas para continuar con mi vida, que, de momento, sigue en Manchester. Mi Manchester.

Durante este año también he hecho visitas alrededor de la isla y, a parte de Liverpool, que es un encanto de ciudad, también recomiendo Chester, que tiene un buen río donde puedes alquilar unas barcas en días soleados. O rodear la muralla que abraza al casco viejo, peatonal y muy bien conservado. El norte de Gales tiene un parque natural llamado Snowdonia que si tienes ganas de senderismo está plagado, incluso para los más aventureros, también hay osos por esa zona.

Más al sur está otra de las ciudades más grandes de Inglaterra que es Birmingham, pero a mí, en particular, no me gustó. Demasiado edificio de enormes dimensiones con el caravista de cemento. Parece ser que durante la segunda guerra mundial fue bombardeada y tuvieron que rehacerla de nuevo, sin mucho gusto, claro. De Londres no voy a contar nada que no se sepa, pero si se tiene tiempo, hay un pueblo cerca llamado Windsor, donde se supone que está la “casita” de la reina, que es una delicia.

Y por el norte de Manchester, he visitado varios pueblos gracias a las bodas que he grabado, pero ninguno destacable. Blackpool es una ciudad costera que la llaman el Benidorm de los ingleses. Destaca su paseo marítimo y el estilo cabaret de los años 20 que le han dado a algunos edificios y actividades que hay, poco más.

Pero si preguntas a cualquiera qué ciudad cerca de Manchester es imprescindible de ver te dirán que York, que yo todavía no he visitado, por llevar la contraria.

 

 

Mi Manchester #52

Cuando vivía en Madrid, me quejaba de que los periódicos gratuitos eran demasiado sensacionalistas. Hace mucho que no les hecho un vistazo, pero creo que no habrán cambiado mucho. En Manchester van más allá y sus portadas siempre sacan alguna noticia de robos, asesinatos y secuestros. Ver esto a primera hora de la mañana sirve para que se te indigeste el desayuno, claro. 

Uno de esos periódicos es el “Metro”. Un periódico que puedes recoger en el autobús o en plena calle. Yo suelo recogerlo en Picadilly Garden donde suele repartirlo una joven morena, que a pesar del frío, siempre incluye una sonrisa al entregar cada ejemplar, como si fuese un suplemento.

Ni siquiera esa alegría gratuita reducen el revuelto de estómago al leer titulares como… “I used ring to fight out of my grave”: La noticia habla de una chica que la secuestraron, la enterraron y logró salir viva de su infierno gracias a que usó su anillo de compromiso. “Killed by skin patch”: Un hombre que murió por usar parches de nicotina. “Food posion probe at five-star hotel”: Ochenta personas estuvieron enfermas por intoxicación en la cena de un hotel… con este tipo de noticias nos deleitan cada día.

Tras leer los titulares con deshasosiego, pienso en hacer una visita a la cafetería donde trabaja Berta para que me haga un buen café y me brinde una de sus sonrisas. Siempre que he quedado con ella, a pesar de compartir penurias, no deja de sonreír. Algo que echaré de menos cuando se vuelva a España en breve y, si, no cambian los planes, me mudaré a la casa que deje. ¡¡Una nueva mudanza!!

Mi Manchester #51

Comienza el año con nuevos retos. En menos de dos meses cumplo un año en Manchester. Con más seguridad en el inglés, pero con ganas de aprender más y mejor el idioma. Aquí siguen viniendo más españoles y no solo por ser bilingüe, sino porque la crisis les empuja a buscar trabajo.

Yo no me quejo, pero podría ir mejor, algo más estable. El trabajo con Amir se ha estancado un poco y viene con cuentagotas, pero sobrevivo. El maldito vídeo para el ayuntamiento se ha retrasado constatemente y parece que en febrero lo grabamos. Toco madera.

Y a  nivel personal me he metido al gimnasio. No porque lo necesite, sino porque tenía que escribir algo nuevo en mi blog. Es una incursión periodística y me sacrifico para relatar al mundo cómo funcionan los gimnasios en Manchester, que parece algo común en el resto de ciudades inglesas.

Acostumbrado a los altos precios en España, aquí los tienen en rebajas. Por menos de 20£ al mes puedes ir al gym y está abierto 24/7 (que viene a ser 24 horas al día y los 7 días a la semana). Eso sí, aunque hay una persona encargada allí, un tipo cachas, en general, no está ahí para asesorarte, a no ser que pagues por ello.

En resumen, ésta es la gran diferencia entre los gimnasios españoles e ingleses. Aquí vas a tu bola y si haces mal los ejercicios es por tu culpa. Este es el riesgo que estoy corriendo por relatar los entresijos de los gym ingleses. Todo por el blog.

Mi Manchester #50

South Stack Lighthouse, Wales, U.K.

¿Qué tiene Manchester? No lo sé, pero es aterrizar y sentirme como en casa. La primera vez que estuve en España (el pasado Junio), el viaje de vuelta se me hizo eterno. De Valladolid a Madrid en tren, luego el aeropuerto, el viaje en avión y, después de aterrizar, coger el bus a casa… En este último tramo fue cuando me di cuenta de que me sentía bien en Manchester, pero no lo di importancia.

Tras pasar tres semanas con mi familia y amigos estas pasadas navidades, la vuelta se me hizo cuesta arriba. Pensé en dejarlo todo y volverme a España, pero la situación económica y laboral me tiraba para atrás cualquier planteamiento, así que tenía que apechugar con y mirar adelante. Tuve una multitud de encuentros y despedidas. Me dio tiempo hasta ver a viejos amigos con los que estudié en EGB. Desde que me fui de mi tierra natal a Madrid nunca había pasado tanto tiempo en Valladolid, junto a los mios. La única solución que vi para que aquello no fuera doloroso era hacer despedidas rápidas.

Las despedidas rápidas son las de levantarte del sofá, coger la maleta, dar los besos, un breve abrazo y dirigirte a la puerta. Adiós. Las despedidas comunes que hay en España empiezan con un “bueno… va siendo hora de irse”, mientras te quedas acoplado en el sofá viendo el final de la película. Cuando esta termina, vuelves a repetir… “bueno… va siendo hora de irse”. Te levantas y surge una situación extraña en la que te pones a hablar de algo insustancial que te lleva a estar media hora de pie con el abrigo en la mano. Tras la conversación, volvemos a decir… “bueno… “.

Despedidas rápidas. A pesar de ello, el viaje de vuelta seguía siendo cuesta arriba. Hice una breve parada en Madrid y, al día siguiente, cogí el vuelo. Eterno e incómodo. Pero, de nuevo, cuando me metí en la cama de mi casa inglesa, me sentía bien, tranquilo y sosegado. Con insomnio de felicidad, por lo que extrañado de esta satisfacción, me puse a escribir, sin respuesta, ¿qué tiene Manchester?

 

Mi Manchester #49

Las charitys (voluntariados) en Manchester crecen como las setas en el campo. Gente que sale disfrazada de tigre para llamar la atención y pedir calderilla para la causa es algo común cada fin de semana. Hay de todo y para todos, pero, de momento, no me he “alistado” en ninguna. Como me gusta viajar, mi idea era irme a otro continente a ayudar a alguna ONG. Pero no es fácil y es caro.

Quizás soy un ingenuo y lo veía tan sencillo como ir allí, trabajar, comer, dormir y al mes volverme. Analizaré el programa de una de las “ofertas” que me ha llegado. Esta es de sabática (No es una ONG como tal, sino una intermediaria en todo tipo de actividades. Me parece muy interesante su web, por cierto):

Asesoría y documentación
Gestión del puesto de voluntariado
Orientación en destino (medio día)
Traslado de llegada y hotel (Delhi)
Alojamiento en casa voluntario* régimen de PC *
Todo el traslado relacionado con el proyecto
Visita al Taj Mahal y excursiones mencionadas**
1 semana de yoga matinal
Material para el proyecto
Donación al proyecto
Supervisión durante la estancia
Asistencia 24 horas  7 días a la semana
Certificado de asistencia y participación

Todo esto por mil euros dos semanas (depende el destino puede ser más caro). ¡¡Dos semanas!! Bien. Entiendo lo del asesoramiento y documentación, (no es como ir allí y ya está. Es serio). Traslados y hotel. Material. Incluso supervisión y asistencia. Hasta ahí. (Esto demuestra que está todo muy bien organizado. En definitiva, es serio).

Ahora bien, ¿Qué es eso de visitas y excursiones? Esto no lo entiendo. Esto se convierte en un programa de turismo solidario, sin más. Lo del yoga matinal me parece de risa. (Me recuerda a las actividades que aparecieron en la Acampada Sol).

Lo de la donación al proyecto me toca más las narices. Me estoy gastando una pasta en el vuelo, en la estancia, y mi tiempo para trabajar en un proyecto y todavía no es suficiente. El problema no es solo ese, sino que no es una opción. El donativo está incluido en lo que pagas. (Si quisiera donar algo, no me gastaba esa pasta en ir allí a colaborar).

Y como guinda del pastel, tenemos “Certificado de asistencia y participación”. Yuju. Podré enseñárselo a mis amigos. O mejor aún. Enmarcarlo para que lo vean mis visitas a casa. Ahora en serio, ¿es necesario? ¿De verdad? ¿En esto se ha convertido el voluntariado?

Este caso es muy similar a otro con el que me he encontrado (excursiones incluidas también). Como he dicho, aquí en Inglaterra hay charitys en cada esquina, pero no me veo disfrazado de tigre los fines de semana para pedir limosna, de momento, por lo que seguiré buscando.

Mi Manchester #48

No duermo bien, en general, pero que el granizo golpee mi ventana, tampoco ayuda. Ha sido una señal de que el invierno está aquí y ver el jardín un poco nevado lo ha confirmado.

Supongo que ya no veré a mi amiga la ardilla en un tiempo , a la cual Amir la desprecia llamándole roedor, sin más, pero “es mi ardilla” y creo que con este frío es mejor que se refugie allá donde viva, por su bien. Por mi parte, yo me refugiaré en España. Mi tercera visita desde que llegué a tierras inglesas.

El tiempo pasa deprisa y he cumplido años. Tuve que trabajar en una boda, pero por suerte era India y ellos sí que beben alcohol, por lo que acabé abrazado y borracho al novio. (Literalmente). Siempre he dicho que en este tipo de bodas la gente se porta genial, pero también son capaces de haber covertido un día de trabajo en un día que no se me olvidará en la vida. Este es el tráiler de la boda:

También han sido las elecciones en España y muchos de los que estábamos en Manchester tuvimos problemas para votar. El consulado ha sido cerrado y ahora esta región pertenece al consulado de Edimburgo (más de dos horas en tren) con el agravante de que solo abre entre semana, por lo que ir allí a hacer el papeleo, ya que no teníamos otra manera, se hizo complicado. Yo no pude votar.

Espero que antes de embarcar haga un muñeco de nieve y pueda saludar a mi amiga la ardilla para contarle que me voy a ver a mi familia, a reflexionar y a descansar para enfrentar el nuevo año con fuerzas.

Mi Manchester #47

(Foto. Birmingham, U.K.)
 

Una reflexión de barra de bar me vino a la cabeza mientras me pinchaban en la sala de donación de sangre. Tenía algo que ver con una gota de sangre comparado con el resto del cuerpo, algo así como el ser humano y el universo, parecía como si la aguja, en una milésima de segundo, me provocó un vómito de ideas absurdas, como una fiebre. Hasta que la enfermera me sacó de mi ensueño con un chasquido y un meneo de cabeza. Aquello no iba bien.

Me había registrado por internet y fui a mi cita en el centro de Manchester. Al igual que en España, tuve que rellenar un papel donde confirmaba que no había tenido ninguna enfermedad como el SIDA, entre otras muchas preguntas.

Me hice donante de sangre por mi amiga Ana. Recuerdo cómo me doblegó la primera vez que me habló del tema. ¿Por qué no donas sangre?/ Porque me dan miedo las jeringuillas/ Solo es un pinchazo/ Ya, pero…/ La gente necesita sangre/ Ya, pero…/ Y si tu necesitaras…/ Vale voy. En Madrid, donde empecé a donar, hay autobuses que recorren diferentes barrios. Entras. Te tratan muy bien, te hacen un test, te sacan la sangre, te cuidan, te dan un sandwich y en todo momento te dan las gracias. Al poco tiempo recibes una carta agradeciéndote tu donación y te dicen si tu sangre está en buen estado. Donas y te haces un análisis. Todo en uno.

El día que fui a donar aquí, en Manchester, estuve rodeado de un grupo de jóvenes judíos (todos llevaban el Kiphá). La enfermera que me atendió tenía un inglés mancuniano por lo que apenas la entendía, excepto cuando me clavó la jeringuilla que me repitió varias veces sorry. Pero mientras me colocaba el “cableado” se dio cuenta de que algo no funcionaba bien. Mi sangre no salía con presión. Me temí lo peor y, efectivamente, sucedió.

No había bebido mucho agua ese día, por lo que no pude donar sangre, no fluía bien. La enfermera me pidió perdón de nuevo al sacarme la aguja y me explicó que podía volver la próxima semana. Aún así, me gané un vaso de chocolate (No el típico de España, sino que aquí es como un cola cao).

Al salir, con dolor en el brazo, me acordé de las palabras de mi amiga “¿Por qué no donas sangre?”. Mi contestación, llena de ira, fue clara: “Coño, lo he intentado”.

PD: Toda la información para donar sangre en Inglaterra en esta web.