#Mis lecturas… Ébano de Ryszard Kapuscinski

Título original: heban
Título traducido: Ébano
Autor: Ryszard Kapuscinski
Editorial: ABC Biblioteca del viajero. 312 pág.

Me encuentro ante una de mis pasiones literarias que es leer las historias de peridodistas. En este último grupo se encuentra uno de los más importantes corresponsales en África de los años setenta. Kapuscinski, polaco de nacimiento, tiene una vitalidad y unas ganas enormes de ver la realidad que vive en el meollo de los suburbios africanos para contar sus historias. Sus experiencias las convirtió en uno de sus mejores libros: ébano. Una obra de culto catalogada como literatura de viaje, pero bien podría ser histórica o incluso poética por la delicadeza en la que el protagonista narra sus desventuras. La extraordinaria pluma de Kapuscinski nos plasma las sensaciones de tal modo que sufres el calor soporífero del desierto, hueles el sudor del miedo que se siente ante conflictos bélicos y vives esa angustia del día a día de la supervivencia del continente africano.

Ébano es una conocida obra, por lo que es posible que no te esté descubriendo nada, pero para los lectores que no se hayan acercado al autor polaco es la mejor elección para empezar a conocerle. Kapuscinski fue corresponsal en África en las décadas de los 60 y 70, por lo que vivió una época plagada de golpes de estado y sangrientas guerras, que unido a un espíritu aventurero que tenía el autor, se recorrió el continente de arriba a abajo metiéndose en los peores hostales y viviendo como viven los que menos tienen. Kapuscinski fue testigo de la emancipación de los primeros países africanos, por lo que logró narrar acontecimientos únicos en la historia.

África es extensa y muy interesante, a pesar de que solo nos traigan noticias malas está en constate cambio como nos explica el autor. El continente es grande y cualquier paso que da, por pequeño que sea, es destacable. Cada capítulo del libro acompañamos al autor de una punta a otra y nos cuenta en primera persona el ritmo africano. Un ritmo muy diferente al que vivimos en Europa y en el que hay que tener una sobredosis de paciencia.

 

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