
Comienza el año con nuevos retos. En menos de dos meses cumplo un año en Manchester. Con más seguridad en el inglés, pero con ganas de aprender más y mejor el idioma. Aquí siguen viniendo más españoles y no solo por ser bilingüe, sino porque la crisis les empuja a buscar trabajo.
Yo no me quejo, pero podría ir mejor, algo más estable. El trabajo con Amir se ha estancado un poco y viene con cuentagotas, pero sobrevivo. El maldito vídeo para el ayuntamiento se ha retrasado constatemente y parece que en febrero lo grabamos. Toco madera.
Y a nivel personal me he metido al gimnasio. No porque lo necesite, sino porque tenía que escribir algo nuevo en mi blog. Es una incursión periodística y me sacrifico para relatar al mundo cómo funcionan los gimnasios en Manchester, que parece algo común en el resto de ciudades inglesas.
Acostumbrado a los altos precios en España, aquí los tienen en rebajas. Por menos de 20£ al mes puedes ir al gym y está abierto 24/7 (que viene a ser 24 horas al día y los 7 días a la semana). Eso sí, aunque hay una persona encargada allí, un tipo cachas, en general, no está ahí para asesorarte, a no ser que pagues por ello.
En resumen, ésta es la gran diferencia entre los gimnasios españoles e ingleses. Aquí vas a tu bola y si haces mal los ejercicios es por tu culpa. Este es el riesgo que estoy corriendo por relatar los entresijos de los gym ingleses. Todo por el blog.






